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viernes, 7 de marzo de 2014

Actividades para niños de un año "fáciles"

1. Taller de arte
Crea un espacio con crayones, colores y plastilina para que plasme lo que está sintiendo. Presume y reconoce su talento.
Beneficios: Ejercita la coordinación mano-ojo, el sentido del tacto y la motricidad fina que usa para sostener los colores. Además le brinda nuevas formas para comunicarse.
2. Pelota
Aunque es un objeto sencillo, ofrece muchas posibilidades de entretenimiento: lanzar, atrapar, patear y jugar solo o en equipo. Asegúrate de que sea mediana y ligera para que pueda sostenerla.
Beneficios: Favorece el equilibrio, la fuerza y la coordinación de las extremidades. Le permite mantenerse activo, desarrollar el gusto por el deporte y también es uno de los primeros acercamientos a la socialización.
3. Formas
Pueden ser una esfera, un tablero o cajas en las que puedas retarlo a acomodar círculos, cuadrados y triángulos según corresponda. Tendrá que prestar atención a los detalles para mirar las cosas desde ángulos distintos.
Beneficios: Ayuda a perfeccionar su organización espacial mientras los movimientos manuales se vuelven más precisos. Activará su lado analítico al seleccionar y procesar la información recibida.
4. Bloques de construcción
Al principio sólo podrá manipularlos, meter uno dentro de otro, apilarlos y tirarlos. Posteriormente, será capaz de armar escenarios y objetos más parecidos a su entorno.
Beneficios: Despierta su pensamiento lógico y matemático. Aprende a diferenciar y relacionar tamaños, colores y conceptos opuestos como grande-pequeño y corto-largo. Permite un mayor dominio de la motricidad fina.
5. Melodías
Selecciona una canción que le guste, cántenla y préstale algún instrumento como tambor, pandero o campana para que explore y siga el ritmo.
Beneficios: Estimula las destrezas lingüísticas y contribuye a la motricidad gruesa porque crea sonidos cuando los objetos impactan entre sí. Lo motiva a inventar nuevas formas de moverse.
6. Siluetas
Acuéstalo sobre un rotafolio de papel y dibuja su contorno. Mientras lo haces dile qué parte estás dibujando (cabeza, brazo, pierna, etcétera). Una vez que termines, permítele que se coloree y repitan juntos el nombre de cada zona.
Beneficios: Identifica las partes del cuerpo, incrementa su vocabulario y ejecuta asociaciones mentales.
7. Rompecabezas
Empieza con algo sencillo como la foto de su animal favorito. Pégala en un cartón grueso y córtala en tres o cuatro partes grandes. Motívalo a unirlas para que vea el resultado.
Beneficios: Favorece la coordinación motriz fina, las habilidades de observación y la resolución de problemas.
8. Memorama
Compra uno de pocas tarjetas o mete objetos en una caja y pídele que los saque por pares. Ver y tocar le ayudará a recordar con mayor facilidad porque incluirá detalles como forma, color y texturas.
Beneficios: Aumenta la capacidad de atención y retención de información.
9. Imitación
Cuando limpies o sacudas, invítalo a que lo haga contigo. La repetición es un elemento esencial en el aprendizaje.
Beneficios: Mejora su capacidad para estructurar oraciones complejas y refuerza su sentido de pertenencia a la familia.
10. Su propia historia
A los tres años, el juego simbólico está en su máxima expresión. Motívalo a que piense un cuento en el que sea el protagonista. Dale materiales para que elabore su disfraz. Un trozo de tela puede ser su capa o una frazada su alfombra voladora.
Beneficios: Distingue la realidad de la fantasía. Aprende conceptos abstractos y favorece la imaginación y creatividad.
No intentes que alcance nuevas destrezas antes de que haya consolidado las anteriores. Aunque lo presiones no podrá leer o escribir si todavía no dice enunciados completos o no ha entendido algunos conceptos abstractos.

PINTURA Y VIDA COTIDIANA

Murillo, Niños jugando a los dados (h. 1665)
Bayerisches Nationalmuseum (Munich)

En la escena aparecen representados dos niños jugando a los dados en posturas encontradas y un tercero comiendo pan o una fruta, con un perro pidiéndole comida. El fondo en el que se desarrolla la acción es un escenario idílico con un edificio en ruinas invadido por la naturaleza salvaje. Se trata de una pintura naturalista; los gestos de los niños se encuentran muy bien caracterizados, mostrando actitudes desenfadadas y vitales. Una línea diagonal une las cabezas de los tres muchachos y el centro de atención son los dados, efecto conseguido por el juego de luces y sombras y una gama cromática de pardos, blancos, grises y ocres, característico del barroco español.
La representación del juego en la pintura había sido popularizada por Caravaggio y sus contemporáneos. La escena responde a la tendencia de Murillo a representar a los niños como personajes de la calle, pícaros que se ganan la comida y que viven sin un techo. Esta condición social se observa en los rotos de las ropas de los personajes representados; además, el niño que está de pie no lleva calzado y el que está de espaldas tiene muy desgastada la suela de los zapatos, mostrando incluso los dedos de los pies. Se supone que se trata de vendedores de fruta o aguadores por la representación de la cesta con frutas y el cántaro, y que se encuentran jugando las pocas monedas que habían conseguido, aunque también se ha pensado que podría tratarse de pícaros.
Durante los siglos de la Edad Moderna, los niños constituían una parte fundamental del problema de la pobreza: el 25 por ciento de la población indigente durante los siglos XVI y XVII tenía menos de 10 años. Un ejemplo clave de esta realidad es la figura de los pícaros, como los que podría estar representando esta obra. Los pícaros eran unos vagabundos singulares, que llevaban esa vida por una situación de desarraigo, bien por abandono familiar o por abandono voluntario del hogar. Quienes tenían mayor ingenio y habilidad, eran los que conseguían mayores beneficios, y estas habilidades las aprendían en las calles. Los pícaros aspiraban a vivir del trabajo y de los bienes de los demás, vagando por el mundo sin un hogar al que regresar. Llevando una vida de peregrinos, estos niños se fortalecían física y moralmente, ampliando los conocimientos y habilidades necesarios para desenvolverse y sobrevivir.

En cuanto a los juegos, nadie se oponía en la Edad Moderna a dejar jugar a los niños juegos de cartas y de azar como los dados, es decir, a jugarse el dinero. Estos juegos eran muy apreciados por todos los sectores sociales, y eran muy propios de los pícaros, expertos en hacer fullerías y trampas. Era un tipo de juego que encajaba muy bien con el tipo de vida que llevaban; las ganancias les permitían alcanzar la efímera riqueza y prestigio que tanto ansiaban. Sin embargo, a finales de la Edad Moderna comenzó a surgir un interés, antes desconocido, por preservar la moralidad de los niños y educarlos, prohibiéndoles juegos clasificados desde entonces como nocivos y recomendándoles otros considerados como buenos. Esto preludiaba la actitud actual frente al juego; hoy en día son vistos como sospechosos, peligrosos, y la ganancia en el juego como poco moral. Se siguen practicando juegos de azar, pero con sentimiento de culpa, un sentimiento que procede de la moralización que transformó la sociedad del siglo XIX en una sociedad de “bienpensantes”.

Memoria De La Infamia

"La Inquisición: memoria de la infamia", 
Dosier de Andalucía en la Historia, 39 (enero 2013)



En diciembre de 1808, Napoleón decretaba la supresión de la Inquisición “como atentatoria a la soberanía y a la autoridad civil”. Fue una abolición nominal por la propia fragilidad del gobierno bonapartista. El debate se abrió en las Cortes de Cádiz. Los diputados defensores del Santo Oficio expusieron que suprimir el Santo Tribunal suponía usurpar autoridad del Papa, en última instancia el único legitimado para eliminarlo. Los diputados abolicionistas plantearon que el poder del monarca estaba por encima de cualquier otra legitimación pontificia y eclesiástica. El decreto de abolición, que consideraba que “la Inquisición era incompatible con la Constitución”, se aprobó por 90 votos contra 60 el 22 de enero de 1813. Al día siguiente se publicaba su epitafio en El Redactor General:
“Yace aquí la Inquisición
que cometió infamia tanta
y fue tal su condición
que habiendo sido una Santa
murió en perversa opinión”.

Durante el mes de febrero, se aprobaron varias normas para hacer efectiva su aplicación. En la primera se ordenabaleer en las parroquias el decreto de abolición y el manifiesto en que se exponían sus fundamentos y motivos; en la siguiente se mandaba “quitar de parajes públicos y destruir las pinturas o inscripciones de los castigos impuestos por la Inquisición”; y en la última se nacionalizaban “los bienes que fueron de la Inquisición”. Finalmente el decreto de abolición se promulgó el 22 de febrero de 2013.
Con el retorno de Fernando VII en 1814 y la anulación de toda la legislación dictada en Cádiz se repuso el Santo Tribunal. La abolición se hizo otra vez efectiva durante el Trienio Liberal (1820-23) y nuevamente derogada con la restauración de la monarquía absoluta. Sin embargo, no se volvió al modelo anterior sino que se instituyeron las denominadas Juntas de Fe, surgidas a instancias de los obispos. Muerto Fernando VII en 1833, el sucedáneo inquisitorial de las Juntas fue definitivamente abolido el 15 de julio de 1834 por la reina regente María Cristina. Abandonada por todos, la institución inquisitorial murió en silencio.

Además del momento clave de la abolición, en este dosier se analizan algunos de los aspectos relevantes de su herencia tanto material como inmaterial. Su imagen se convirtió en mito y traspasó tiempos y fronteras y su lenguaje se incorporó al común de los españoles. Y de su verdadera razón –la dura y constante represión de herejes- trascendieron tópicos y símbolos. Cuando el rechazo a la herejía judaizante ya no era el signo principal de la identidad religiosa y cultural, en los conflictos cotidianos persistió, por ejemplo, el sambenito, aquella infame palabra como marca de general descrédito del condenado y sus descendientes.
El tópico inquisitorial ha puesto en el centro de su imagen a los autos de fe, solemnes, multitudinarios y ceremoniosos. Sin embargo, existieron otras realidades más consistentes y cotidianas que generaban bastante expectación, como las hechiceras, sus supersticiones y sus prácticas. Hubo, pues, una inquisición cotidiana con todas las imposiciones, aceptaciones o rechazos en uno y otro lado. El Santo Oficio fue un tribunal de la fe que dejó, a pesar de la desaparición de buena parte de sus documentos, un rastro diverso y sorprendente de fuentes, donde el historiador puede reconstruir desde el sufrimiento de las víctimas hasta las corruptelas de los inquisidores y sus ministros.

Muerta la institución, su gran triunfo fue el grado de interiorización e íntima convicción con el que numerosos católicos otorgaron plena credibilidad a una parte considerable de las representaciones, de los preceptos y de las prácticas del Santo Oficio. La Inquisición no fue una institución meramente impuesta desde arriba sobre una sociedad inmóvil y pasiva. Mediante el despliegue de diversas estrategias obtuvieron un amplio apoyo entre individuos y grupos sociales heterogéneos. En la búsqueda de apoyos entre los diversos grupos y comunidades urbanos y rurales, el Santo Oficio se rodeó de diversas construcciones simbólicas, alegóricas e interpretativas. Algunas de estas alegorías fueron reinventadas por la Inquisición con el propósito de forjar una imagen de sí misma que la hiciese creíble y respetada, y han sido precisamente esas imágenes inquisitoriales las que mejor han sobrevivido. Así, muchos de los factores que han propiciado la perpetuación del Santo Oficio en la memoria histórica están relacionados con ese gran esfuerzo de sus ministros por lograr la configuración de una identidad compartida y cohesionadora de la comunidad de fieles ortodoxos, forjada a través de la construcción de un imaginario tan sublimado como pragmático.



ÍNDICE

Introducción, Manuel Peña

La construcción del mito de la Inquisición: El Santo Oficio como icono universal de la intolerancia, Doris Moreno

Los fondos documentales de la Inquisición: unas valiosas fuentes para la investigación histórica andaluza, Iván Jurado

Sambenitos: Los hábitos de la infamia en la vida cotidiana, Manuel Peña

Toleradas por la corte, acusadas por la Inquisición: El auge de la hechicería en el siglos XVII andaluz, Rocío Alamillos

Egipto, Moda y Arreglo Personal

Introducción:

   Cuna del sol a la hora del alba, tierras de obras esplendidas dedicadas a la majestuosa eternidad, pueblo de los mil encantos, el Egipto de los faraones se nos aparece como poema de la vida y del tiempo. Una gloriosa civilización desvela sus secretos y revive en la memoria del mundo.
  He aquí un ensayo que presenta la historia fascinante de Egipto, su moda y su arreglo personal.
   Los antiguos Egipcios fueron muy aficionados a adornarse, tanto mujeres como hombres, y desde los más humildes hasta el faraón llevaban algún tipo de joya. A pesar de ello, la cantidad de piezas que ha llegado hasta nosotros es realmente mínima, en comparación con la que, seguramente, se produjo, lo que presenta cierta dificultad a la hora de estudiarla.

Desarrollo:

Tejidos y adornos:

   Desde los más lejanos tiempos, con el lino se hicieron telas para vestir a todos los habitantes del antiguo Egipto. El dibujo a más antiguo de un telar egipcio aparece en un cuenco de cerámica de unos 3.000 anos a. de C., y el lino se usaba varios milenios después, y se sigue usando. Por descontado, un faraón llevaba telas de las más finas; los obreros llevaban taparrabos de tejido más ordinarios. Tenían  motivos sobrados para no vestirse de lino. Los soldados se cubrían la parte posterior de su faldellín con una red de cuero; los sirvientes llevaban sobre sus vestidos sus vestidos redes de abalorios baratos, pero de vivos colores. El atuendo básico de un cortesano consistía en un faldellín de tela de lino ceñido a la cintura y sujeto por un nudo que, a veces era muy complicado. Luego, se fueron empleando mantos para llevar por encima. Las mujeres iban enfundadas en vestidos muy largos, y a veces llevaban mantos bellamente plisados. Solo tenemos vagas ideas acerca de cómo plisaban los egipcios sus vestidos: quizá mediante una tabla con la superficie ranurada. Probablemente sea exagerado el número de pliegues en muchas estatuas. Los egipcios aprendieron de Oriente Medio el arte de teñir las telas con dibujos de diversos colores, pero la técnica no se transmitió
   Las prendas de vestir en el antiguo Egipto eran de una gran diversidad de formas. Eta costumbre seguir una moda y los trajes de las clases sociales altas fueron imitados frecuentemente por aquellos  que pertenecían a un rango inferior. Por esto el vestido también era el reflejo del rango a que pertenecía la persona que lo llevaba. El vestido mas clásico de Egipto fue sin duda el paño corto. Dejaba al descubierto el torso hasta la cintura y no bajaba de las rodillas. Con el tiempo se añadieron complementos a la falda la gente corriente seguía usando el modelo corto, pero los aristócratas las alarga hasta llegar a los tobillos en el periodo medio. Es en este periodo donde aparece el vestido para la parte superior del cuerpo. La falda se complementa con una tira de tela sobre el hombro que forma una manga corta primero y la larga más tarde.
   Los trabajadores en Egipto iban vestidos de forma práctica. Usaban un simple calzón de corte recto, sostenido por un cinturón ancho como la mano, sin bordados ni adornos. En algunos relieves se puede observar también algunos siervos y campesinos con faldas de lino plisadas. Pastores y banqueros utilizaban ropa de felpudo  a veces una simple faja o trozo de la tela muy estrecho con cintas que colgaban en la parte delantera. Las bailarinas llevaban vestidos transparentes. Las sirvientas iban muy a menudo desnudas o llevaban solo una cinta de cuero que pasaba entre las piernas.

Todo reluce:

   Las joyas son objetos muy bellos y muy codiciados por los adornos que las personas usan. Estos objetos de culto y que han sido tan codiciados a través de los tiempos, poseen una historia que se remonta a mujeres de todo el mundo y de todas las culturas. Las joyas son días muy lejanos a los nuestros. Ya en tiempos de los antiguos egipcios, se conocían muchos de los tratamientos que hoy en día se siguen utilizando para el tratamiento y ornamentado del oro. Esta civilización ha creado innumerable cantidad de joyas, algunas de las cuales se conservan hasta hoy en día en inmejorable estado. Los egipcios generalmente trabajaban con plata y con oro e incrustaban en estos materiales cantidades inmensas de piedras preciosas. El arte egipcio ha producido durante toda la vida de esta gloriosa civilización, una gran cantidad de joyas exquisitamente bellas. Algunas de las principales joyas que se conservan de aquellos tiempo son: diademas, anillos, brazaletes, pectorales, collares, etc. Uno de las joyas más populares de la época eran los anillos decorados con símbolos religiosos como por ejemplo: la flor de loto, el halcón, la serpiente, el ojo, el escarabajo, etc. Dentro de las tumbas egipcias se han encontrado infinidad de joyas. Algunas de ellas eran adornos personales, otras eran ofrendas. Muchas de estas piezas se encuentran hoy en días en el Museo de El Cairo
   En la joyería egipcia puede verse el brillo del oro por todas partes las menas entre en Nilo y la costa del mar Rojo producían grandes cantidades del preciado metal.

El adorno del cuerpo:

   Los egipcios amaban la belleza y la elegancia. Muchos de sus nombres propios se basaban en la palabra nefer, que significaba “belleza”: por ejemplo, Nefret, Nefertiti, Nefertari. La diosa asociada al adorno era “Hator la Dorada” contemplada como el ideal de la belleza en la poesía amatoria de aquel tiempo. Los egipcios, hombres y mujeres, usaban afeites para los ojos, que se hacían con minerales molidos en finas paletas de pizarra. Empleaban mucho tiempo y dinero en adornarse con cosméticos, pelucas, guirnaldas de flores y telas finas. Se han conservado muchos objetos como peines, espejos y recipientes de cosmética, que demuestran la gran importancia que concedían a su aspecto personal. “pon mirra en tu cabeza y vístete con hermosos vestidos” dice una canción egipcia.  Hablando un poco sobre las pelucas diré que existían antiguos peluqueros que se dedicaban especialmente a fabricarlas con cabello real y a su cuidado. Estas pelucas se pegaban a la cabeza con una mezcla de recina y cera de abeja. . También se han encontrado papiros donde se explica algunas formulas cosméticas que servían para eliminar las canas, caspa, otras para evitar la caída del cabello pero lo que mas se usaba fueron las gran elaborabas. Como actualmente se utiliza la depilación en el antiguo Egipto ya existía, se consideraba una parte muy importante del arreglo personal, se hacia con navajas, o con cera caliente y al enfriarse al tirón se retiraba.
   Algunos de los objetos más tempranos que nos han llegado son paletas de pizarra, son rectangulares o recortadas en forma de animales. Su superficie se utilizaba para moler minerales y hacer pintura para los ojos. La mujeres a diario se maquillaban sabían realzar su mirada con técnicas de pintura, al principio usaban un color verde que se obtenía de polvo de turquesa y mas tarde el negro y el morado que se conseguía de las uvas negras, los ojos de los Egipcios eran pequeños, algo rasgados y bonitos además se pitaban los labios de un color rojizo oscuro con unos pequeños pinceles, por ultimo un toque final a las uñas.

Conclusión:


   Es esta época como en muchas otras existió y seguirá existiendo las clases sociales que se encuentran marcadas ya sea la de Egipcio en el tipo de joyas, tipo de tela, el tamaño de el largo de los vestidos y en el conocimiento que tenían. Los sacerdotes tenían su diferente forma de vestir representando la pureza del cuerpo, como el la actualidad existe.
   Como lo hemos mencionado en este trabajo la indumentaria, como en otros aspectos la mujer de Egipto al igual que la de esta época y a lo largo de la historia se ha caracterizado por tener un arreglo personal al igual que una capacidad de estar a la vanguardia y a la moda sin dejar de lado que siempre se conservan algunos rasgos en la actualidad de aquella indumentaria tan recatada y cuidada sin dejar de lado lo seductora y en los hombres resaltar el buen físico y lo varonil. Dejando en claro que los detalles eran muy bien concentrados en las partes necesarias para realzar las partes mas bellas del cuerpo para ellos era muy importante siempre verse bien y especialmente limpios. Eran estrictos en el aspecto del arreglo personal, creando con esto ser muy destacados en otros aspectos ya que fueron creadores de una gran variedad de recetas y remedios que aun siguen usándose. A pesar de todo lo anterior siempre hay un reflejo y algunos cambios se presenta en todo muy cubierto 60 y 70tas En esta época todo se encuentra en manera de lo posible a tener que mostrar poco cuerpo al igual que ahora en el tipo de vestimenta, revolución ideológica. Todo tenía muchos rasgos de la indumentaria como la de los faraones que se presentaban muy llamativos.

Bibliografía:



Dia de la mujer




La violencia de los hombres contra las mujeres en la época moderna
Antonio Gil Ambrona

¿Violencia machista, de género, doméstica? Términos lamentablemente de moda en nuestros días, todos ellos referidos a un fenómeno, pero sin embargo no consiguen definirlo con exactitud. Antonio Gil prefiere hablar de violencia de los hombres contra las mujeres, expresión más precisa.

El problema está ya patente en el mundo romano, y llega al periodo medieval, encarnándose en la figura de un obispo sevillano, que definía a la mujer como sexo imbécil. Diversas publicaciones, como las de Juan Luis Vives o Francisco de Osuna minaron la figura femenina y recomendaban el uso de la fuerza en caso de desobediencia al varón. A esto hay que sumarle otras formas de violencia: prostitución y violaciones.

El camino de la separación fue una opción, pero con grandes desventajas para la mujer, ya que debían abandonar el hogar conyugal, quedando desprotegidas económicamente.

Si bien la situación era poco halagüeña, en todas las épocas hubo hombres y mujeres que fueron conscientes del problema y la necesidad de hallar una solución. Uno de esos casos fue Cervantes, contrario a los matrimonios de conveniencia, pues utiliza algunas de sus novelas y entremeses para lanzar críticas.

Pero a pesar de esas figuras, la violencia de los hombres contra las mujeres ha llegado a nuestros días, y sigue muy presente. Vemos tristemente cómo el marco misógino que ha potenciado este tipo de violencia tiene una historia de largo recorrido.

La Evolución Histórica Pedagógica

El pensamiento pedagógico puede decirse que comenzó su desarrollo desde los propios albores de la humanidad. Este pensamiento en sí mismo no es más que una consecuencia de su devenir histórico, en correspondencia con la necesidad del ser humano de trasmitir con eficiencia y eficacia a sus generaciones las experiencias adquiridas y la información obtenida en su enfrentamiento cotidiano con su medio natural y social.

Las ideas pedagógicas defienden en ese momento crucial de la historia del ser humano como ente social por la separación en lo que respecta a la formación intelectual y el desarrollo de las habilidades y las capacidades que habrían de lograrse en aquellos hombres en que sus tareas principales no fueran las de pensar, sino las requeridas para el esfuerzo físico productivo, tales ideas pedagógicas debían insistir lo suficiente para lograr en la práctica que la mayoría o la totalidad aceptara esa condición de desigualdad. Con estas concepciones es que surgen las denominadas escuelas para la enseñanza de los conocimientos que se poseían hasta ese momento para el uso exclusivo de las clases sociales selectas, asignándoseles a las clases explotadas, como única salida de sobre vivencia, el papel protagónico de la realización del trabajo físico.

La sociedad de nuestro tiempo se encuentra en constante cambio. Un cambio cada vez más acelerado y difícil de controlar en el que la educación ya no está a la cabeza del mismo, sino que depende de las evoluciones y dinámicas políticas y, sobre todo, económica. El cambio educativo que estamos viviendo en estos momentos, es una clara prueba de ello. El presente trabajo pretende indagar en uno de los ideales antiguos más relevantes: el de la Educación, para manifestar una concepción de la educación considerando la evolución histórica de la pedagogía antigua y poder compararla con la educación actual. Porque soy consciente que una educación integral que no sólo se centra en el conocimiento, sino también en la calidad humana de las propias personas y de la valoración de su pasado histórico.

A lo largo de la historia, todo pueblo que alcanza un mínimo de desarrollo ha dedicado, aun inconscientemente, parte de sus esfuerzos a que los conocimientos y valores que consideraron como válidos se conservaran y transmitieran de generación en generación, creando una impresión de la sociedad en el individuo. Es decir, desde que el ser humano creyó en su esencia social ha creído en la educación.

Valorando la evolución de la pedagogía desde sus orígenes, sería entonces la manera de identificar lo que algunos han considerado el nacimiento de la cultura y la educación como elementos fraternos. Y, para comprender una concepción de la educación actual, tomaré como punto de partida la cuna de nuestra sociedad actual: la Grecia antigua y posteriormente considerar otras épocas de la historia de las teorías pedagógica tales como el periodo del Imperio Romano, La Edad Media, El Renacimiento y la Edad Moderna.





LA EVOLUCION HISTÓRICA PEDAGÓGICA Y SU RELACIÓN CON LA PEDAGOGIA ACTUAL




La realidad de nuestro tiempo: social, política, económica… y, por supuesto, educativa, está socio históricamente condicionada, es decir, lo que hoy consideramos como aceptable para nuestra sociedad, seguramente no es tan distante a como lo era en el periodo helénico y, es más, no lo es ya para otros países con otras formas de entender la educación: para ello sólo tenemos que pensar en cómo se educaba en la Grecia antigua y compararlo con nuestro sistema escolar de hoy.

Habiendo dicho esto, es importante centrar el análisis y relación en el qué se enseñaba y también se retomará el por qué, pero prestando especial atención en el cómo y en el quién, para relacionarlo con la actualidad; interesa ver la manera en que los alumnos aprendieron y los profesores enseñaron, el papel que jugaron unos y otros a lo largo de la historia de la educación.

La enseñanza propiamente dicha, en las escuelas públicas proporcionadas por el estado griego, corría a cargo del maestro que posteriormente tomaría el nombre de didáskalos, y la metodología utilizada era bastante memorística, utilizando como textos de apoyo aquellos que reforzaban por su contenido la moral de alumno. En el aula no todo se enseñaba a todos, la educación física y la música, pares esenciales del futuro ciudadano, estaban reservadas para las clases sociales más elevadas. Como vemos, para aquellos afortunados a los cuales estaba reservada todo tipo de educación.

Relacionándolo con uno de los modelos actuales más utilizados en educación, sobre todo en educación superior, podríamos llegar a la conclusión de que este tipo de docencia responde a la teoría de enseñanza donde el profesor reconoce la existencia de buenos y malos estudiantes, y su responsabilidad sólo concierne al conocimiento y exposición de contenidos.

El profesor es el experto en los conocimientos, el sabio del escenario, que expone la información que los estudiantes tienen que absorber y repetir con exactitud, según su capacidad, su motivación e, incluso, su carácter étnico. La idea ya mencionada concuerda en gran medida con la metodología utilizada en la antigua Grecia, y que todavía sigue utilizándose irreflexiva e indiscriminadamente en todo el mundo.


Será en el Siglo V a.c., más concretamente en su segunda mitad, donde encontramos la primera figura que podría ser calificada como profesionales de la educación, los sofistas. Al tacharlos de profesionales y teniendo en cuenta las diferencias sociales de la época, no es raro ver que su función no comprendía la formación de los ciudadanos de la polis, sino la formación de los que gobernarían a todos ellos, aristócratas de alta cuna a los cuales el simple hecho de su existencia merecía las mejores enseñanzas. Quizá sería algo parecido, si podemos utilizar este adjetivo, a los profesores de enseñanza superior actuales, mitad filósofos mitad retóricos, representantes de la cultura en general y sin una ciencia en particular. 

Historia de la Mierda

LUIS GÓMEZ CANSECO (Ed.)
FRAGMENTOS PARA UNA HISTORIA DE LA MIERDA. CULTURA Y TRANSGRESIÓN
Huelva, Universidad de Huelva, 2010, 290 págs.


Que un Servicio de Publicaciones de una universidad pública arriesgue con este tipo de libros es un todo un reto digno de elogio. Detrás de lo 'escandaloso' del título hay un interesante conjunto de ensayos sobre la escatología en la historia, en la psicología, en la política o en la biología. Que, paradójicamente, están pulcramente editados.
La propuesta del profesor Gómez Canseco es sencilla, clara y divertida: "indagar en las relaciones entre mierda y cultura". El desequilibrio habitual en estos libros se compensa por la excelencia de buena parte de ellos. Nadie puede negar que la mierda, como afirma Manuel Alvar Ezquerra, ha terminado por ocupar otras razones expresivas del lenguaje, y es en este ámbito y a lo largo de la historia de la literatura donde hallamos los análisis más lúcidos de este libro.
Es consciente el editor de los límites en el título (Fragmentos). Hubiera sido necesario un análisis más profundo (no sólo como coda) del proceso de civilización de la mierda y, desde luego, no contraponer transgresión a cultura. Transgresión y norma son cultura. Ahora también, cuando a su tratamiento se denomina 'reciclaje', porque dígase como se quiera "a quien con mierda trasiega, algún olor se le pega".
ÍNDICE
Luis Gómez Canseco, Más mierda: esto es la guerra
Manuel Alvar Ezquerra, Del vientre al diccionario
Francisco Córdoba, Biología de la mierda

Vida Cotidiana

LA VIDA COTIDIANA DEL SIGLO XVIII


Todos comemos y bebemos, todos dormimos, nos enfermamos y morimos; pero la forma de hacer todo esto no es intemporal sino histórica. Cada época tiene su modo de percibir la vida cotidiana y de satisfacer las necesidades humanas, y cada situación de vida impone determinadas exigencias. Por eso tiene sentido una historia de la vida cotidiana de cualquier siglo de la historia humana ya que puede decirnos mucho acerca de la vida real, los gustos, los temores, desdichas y alegrías que dejaron huella en las costumbres y en las creencias de nuestros antepasados.
Es importante entender que la complejidad del acontecer diario, la vida cotidiana, era y es inseparable de consideraciones sociales y circunstanciales de cada persona. A sabiendas de esto, este trabajo presenta en ideas simplemente esenciales algunos de los rasgos generales de la vida cotidiana de la gente del siglo denominado “Siglo de la luces”, debido al movimiento intelectual conocido como la Ilustración, movimiento fundamental para comprender el mundo moderno y dar paso al mundo contemporáneo.
La cultura Material en el siglo XVIII
Una casa en el siglo XVIII era más que un refugio ante la intemperie, sobre todo cuando se trataba de la vivienda de un personaje prominente. La casa de los condes es un buen ejemplo de ello, los habitantes de estas mansiones podían gozar de los lujos mientras vivían rodeados de adornos decorativos y de sirvientes, con todas las comodidades posibles hasta alcanzar la enfermedad o la muerte. Aspecto de la vida del siglo XVIII, que no perdonaba las clases sociales, aún con las afanadas ideas salvarse ante los servicios médicos a los que sólo ellos podían acceder.
Esta categoría social les permitía a las personas tener empaque propio de la alcurnia, ya que disfrutaban de privilegios materiales que su posición les permitía. Desde acceder a la adquisición de todo tipo de obras materiales, tecnológicas y artísticas de aquella época, hasta disfrutar de largos viajes en los “modernos” medios de transporte que reflejaban el desarrollo tecnológico de ese siglo.
En cambio, en el ámbito reducido al hogar y de las vecindades de las grandes comunidades de la gente pobre y rural, se habitaba en simples aldeas de arquitectura “simplista” en la que ni siquiera se reunían las condiciones básicas de iluminación, ventilación, agua y demás elementos de una vivienda digna. Y todo sin olvidar que el siglo XVIII se caracterizó por un gran crecimiento en los índices de natalidad y expansión demográfica. Lo cual nos da una idea de lo difícil que era habitar estas viviendas cuando en ellas vivían más de cinco personas.
Se habla de la vivienda como parte de la cultura material porque ésta es el núcleo del acontecer diario de los seres humanos. Y es ahí donde se desarrollan los aspectos de la vida cotidiana de los seres humanos de todas las épocas.
Las relaciones personales
La vida social y de relación no sólo depende del espacio geográfico y de los cambios del tiempo, sino también de la categoría social de los individuos. En el siglo XVIII, los nobles, se relacionaban entre sí con gente de su misma clase social en todos los eventos en donde asumían su responsabilidad de acuerdo a su concepto patriarcal. Cuando éstos se combinaban con los individuos de la milicia o de la clase humilde, no eran raros los abusos y desprecios, incluso al grado de llegar a enfrentamientos con la autoridad por sus alardes de prepotencia.
Por otra parte, la participación en las actividades religiosas o de la “santa cotidianidad” donde se relacionaban con religiosos en actividades docentes y de apostolado. De cualquier forma se tenía una forma de vida social cerrada, sobre todo cuando lo más importante en estos eventos era la ostentación en el vestido y en el adorno personal que eran vistos como signos de distinción social de una elite local para alimentar antagonismos y rencores.
No obstante, en las aldeas, las relaciones estaban centradas también en todo tipo de afectos y rencores que se manifestaban en agresiones e insultos en los que participaban hombres y mujeres, hermanos y hermanas, pero sobre todo, como principal víctima, la mujer. Aun cuando en la vida conyugal, también se daban casos de mantener una relación distante, sin olvidar que la figura del padre era vital en la jerarquía familiar.
Bajo estas relaciones conyugales, se preparaba a los hijos para que tomaran parte de la realidad social y se cuidaba de ellos su salud y educación, ya sea académica o laboral. En el caso de los jóvenes, los que podían, asistían a las escuelas a aprender a leer y escribir. Los muchachos iban al colegio y las muchachas al convento.
Así pues, la mujer tiene su protagonismo oficioso en el ámbito de la familia y el hogar. Ya que el hombre era el de la responsabilidad del mundo exterior, sobre todo para el sustento económico.
El siglo XVIII también supone la aparición de un nuevo arte de vivir. Sus formas de divertirse son una mezcla de antiguas tradiciones y nuevas creaciones. Sobre todo porque se alcanza mayor permisividad en lo público, sobre todo para las clases económicamente superiores.
Todo esto da paso a significativas modificaciones que van desde los hábitos culinarios, hasta las formas de higiene. No era lo mismo el manjar de los nobles y burgueses que experimentaban con alimentos exóticos, que los platillos de los humildes que consumían lo que ellos mismos cosechaban. Hasta en la alimentación existían diferencias sociales.

La vida cotidiana es un compuesto de necesidades fisiológicas, aspiraciones intelectuales y temores: comida, cobijo y el abrigo corporal que el clima exija. Estas formas de vida han cambiado poco en el curso de la historia de la humanidad. El siglo de las luces no es la excepción, un periodo en que la vida cotidiana de las personas se vio afectado por todos los cambios y transformaciones sociales, políticas y económicas de la época. La calidad de vida se mide por las situaciones históricas reales de la vida cotidiana. 

El Perdón de los Cuernos

PERDÓN DE CUERNOS

La carta de “perdón de cuernos” es un tipo de documento notarial utilizado en la Edad Moderna, por el que el marido perdonaba la infidelidad de su mujer y de su amante.

La necesidad de este documento radica en que sin el perdón, siempre quedaba la duda de que en algún momento el marido matase a su mujer y al amante, con las consiguientes venganzas posteriores entre las familias implicadas, o que el propio marido fuese públicamente avergonzado por “consentidor”.

A cambio del perdón en ocasiones se otorgaba el divorcio, la mujer tenía que pagar una cantidad, o, como es el caso, se exigía que la mujer y el amante fueran exiliados.

Además de todo lo anterior, nuestra carta tiene la peculiaridad de que el marido era menor de edad (25 años) y por tanto tenía que renunciar a sus derechos como tal, con el objeto de que no se pudiese retractar de lo escrito al cumplir la mayoría de edad.

Escritura otorgada por Martín Rodríguez concediendo el perdón a su mujer Juana García y a Juan Jiménez, sentenciados a muerte por el delito de adulterio.
21 de enero de 1551.
Oficio 18, tomo 16, folio 647

Extracto:
“Sepan quantos esta carta vieren como yo Martín Rodriguez, hijo de Fernan Rodriguez, vesino que soy de la çibdad de Cordova en la collación de San Pedro, conosco e otorgo por esta presente carta: que por quanto soy ynformado que Juana Garçia, mi mujer, me cometio adulterio con Juan Ximenez, e e tratado pleyto antel sr alcalde de la Justiçia, criminalmente, en que fueron condenados a pena de muerte;
[…]
porque soy ynformado de personas dotas que no puedo executar la sentencia syn peligro de mi anima, e por el mucho amor que e tenido e tengo a la susodicha, e por bien de pas e concordia con los susodichos e sus deudos e parientes
[...]
e pido al señor Alcalde de la Justiçia que açete e haga la dicha aboliçion e la mande soltar de la dicha prision, e que la dicha sentencia no se execute contra los susodichos.
[…]
condiçion que la dicha Juana Garcia, mi muger, vaya desterrada desta cibdad de Cordova e su tierra por el tiempo que mi voluntad fuere
[…]
condiçion, que el dicho Juan Ximenez no biva ni este en Cordova ni en sus arrabales en todo el tiempo que fuere mi voluntad, e que no pueda entrar en esta Çibdad de Cordova.“




El Estado

1.-  CONCEPCIONES DE “ESTADO”

1.-Su concepto más generalizado se refleja en distintas definiciones doctrinales entre las que se encuentra la de Sánchez Agesta 2002: “una comunidad organizada en un territorio definido, mediante un orden jurídico servido por un cuerpo de funcionarios y definido y garantizado por un poder jurídico, autónomo y centralizado que tiende a realizar el bien común, en el ámbito de esa comunidad.
De esta manera, la idea de Estado integra la de comunidad: el Estado es la comunidad organizada. Pero en esta concepción subyace la distinción entre Estado-Organización, de una parte, y Estado-Nación o Estado-Comunidad política, de otra distinción que viene a salvar la que media entre Estado y sociedad.”
Diccionario Jurídico ESPASA, Fundación Tomas Moro,
Espasa, Madrid, 2006, pp. 656-657.

2.- “El Estado es una parte de un cuerpo político cuyo objeto es mantener la ley, promover la prosperidad común y el orden público y administrar los asuntos públicos. El Estado es una parte especializada en los intereses del todo. No es un hombre o grupo de hombres: es un conjunto de instituciones que se combinan para formar una máquina reguladora que ocupa la cúspide de la sociedad. El Estado no es más que el órgano habilitado para hacer uso del poder y la coerción y compuesto de expertos o especialistas en el orden y bienestar públicos; es un instrumento al servicio del hombre. Poner al hombre en servicio de este instrumento es una perversión política.”
El hombre y el Estado, Jacques Maritain, Ediciones Encuentro,
Segunda edición, Mayo 2002, Madrid, España, pp. 15-16.

3.- “Se entiende como una sociedad política (o dictadura o aparato coercitivo para adaptar a las masas populares al tipo de producción y a la economía de una época determinada) y no al equilibrio entre la sociedad política y la sociedad civil (o hegemonía que un grupo social ejerce sobre la sociedad nacional en su conjunto, por medio de organizaciones pretendientemente privadas, como la Iglesia, los sindicatos, la escuela, etcétera.)”
Gramsci y el Estado, Christine Buci Glucksmann,  Siglo XXI editores,
Primera Edición, 1978, Madrid, España, pp. 33-65.

2.- CONCEPTO PERSONAL DE ESTADO

Desde una perspectiva del Materialismo Histórico se puede definir al Estado como una estructura social, política y económica (conformada por los individuos que participan en las instituciones sociales) en la que interactúan las fuerzas productivas, las relaciones y modos de producción que propician una lucha de clases entre opresores y oprimidos dando paso a contradicciones internas entre la burguesía y el proletariado por la obtención del capital por cual este proceso social constituye el mecanismo de avance en el desarrollo histórico de cada Estado o en todo caso el colapso y advenimiento de nuevas formas de alienación social.

3.- EL SURGIMIENTO DEL ESTADO: CARACTERÍSTICAS Y FUNCIONES

                De acuerdo con los antecedentes históricos que se enuncian en el “Compendio de Historia y Economía”, la aparición del Estado fue teniendo diversas manifestaciones a lo largo de la historia y de las diversas culturas en que los grupos y las relaciones entre seres humanos dejaron como manifiesto los defectos y virtudes de esta especio. Sin embargo, en este texto se exponen referentes concretos que permiten ir reconociendo algunos de los precedentes que fueron dando forma a lo que siglos más tarde se le denomina Estado.

En este sentido, el texto consultado señala que unos de los referentes esenciales para entender el surgimiento del Estado,  se debió al desarrollo de las relaciones que se establecieron entre esclavos y esclavistas en las primeras sociedades que adoptaron estas formas de existencia social, pero también existe el argumento de que debido al aumento de las fuerzas de producción en los diferentes ámbitos de las actividades humanas y el avance tecnológico que iba transformando la materia, se fue dando paso a la aparición y diferenciación de individuos en las denominadas “clases”.

Estas clases fueron los esclavos y los esclavistas. Bajo esta denominación, la mayor parte de individuos de esas civilizaciones pertenecían a los esclavos. Los esclavistas por su parte eran una porción no tan numerosa como la cantidad de esclavos que fueron explotados de manera inhumana.

Así pues que para satisfacer la codicia y el deseo de obtener un poder mayor mediante la acumulación de riquezas y mantener una jerarquía de superioridad se crearon medios de control y sometimiento para preponderar el poder de los esclavistas sobre los esclavos. Fue entonces que mediante la violencia y la opresión de la condición humana se creó un órgano que controlaba de manera coercitiva y esto fue dando paso al nacimiento del Estado. Pero de un estado esclavista caracterizado por ejercer mecanismos de imposición violentos y brutales. Era un Estado que no asimilaba intereses generales de los esclavos, solamente de los esclavistas que heredaban un poder para ser defendido por un ejército profesional y unos tribunales que sólo servían a los sistemas y medios de producción de los esclavistas.


Fue por eso que la función principal de este estado esclavista fue la represión de los explotados. Mediante conquistas violentas y sanguinarias se imponía una condición de esclavitud generando así la función de la expansión territorial.