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viernes, 7 de marzo de 2014

PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA (APATZINGÁN)




Ante el crecimiento de la población en la ciudad, el Excmo. Sr. Obispo Abraham Martínez, Obispo de la Diócesis de Tacámbaro, recomendó que se erigiera otra capilla que en un futuro podría ser un templo, así el Pbro. Jesús Gallegos, emprendió la tarea de construir la pequeña capilla en un lote que, una vez adquirido, inmediatamente se construyó un tejaban y los sacerdotes de la parroquia, se preocupaban por celebrar Misa los domingos.
Corría el año de 1960, el nueve de enero, cuando el Sr. Obispo, Don Abraham Martínez, decidió erigir la nueva parroquia, nombrando como primer párroco al Pbro. Leopoldo García Carrillo, que por entonces era vicario de Ntra. Sra. de la Asunción en Apatzingán quien llegó con su familia a aquel lugar desolado pero con un gran reto, la construcción material y espiritual de la nueva parroquia. El Pbro. Emiliano Soria, que a la sazón era párroco de Acahuato, trajo la cantera de aquella comunidad para comenzar las paredes de una enorme construcción, que todavía se pueden apreciar hasta el día de hoy, en el exterior del mismo.
La capilla ahora convertida en Bautisterio, también fue obra de dicho sacerdote. Fue durante este período que comenzó a celebrar la Eucaristía diariamente bajo un techo de lámina de cartón, que quedó en el centro de la nueva construcción.


Tenía poco tiempo la fundación cuando unos fanáticos protestantes irrumpieron en aquella capillita y quemaron la imagen de la Virgen, los parroquianos buscaron desquite y se armo un gran pleito en la ciudad, (año 61-62). El Sr. Cura decidió reforzar las puertas y compró un perro guardián. Además con esto se despertó el celo de la gente y así los parroquianos estuvieron por turnos cuidando su templo para evitar nuevos daños.
El Pbro. Ismael Oseguera con la ayuda del nuevo Obispo Don Victorino Álvarez Tena, consiguió con las autoridades de CAPSI, una importante ayuda para continuar la construcción, y con ello comenzó la construcción del curato. Además levantó las bardas que habían quedado a medias y puso el techo del templo en el presbiterio hasta el comulgatorio.
El Sr. Cura Abraham Coria dio continuidad al proyecto iniciado por los párrocos anteriores con un impulso notorio, él tapó el templo, que estaba cubierto hasta el crucero.
Para hacer de aquella construcción algo digno de la reina del Cielo, buscó entre los artistas reconocidos en nuestra región a alguien que le asesorara en tan grandioso proyecto, y ninguno más grande que el perito en arte sagrado, el Pbro. Mario Amezcua de la diócesis de Zamora, quien supo interpretar los deseos del Pbro. Abraham Coria diseñando los vitrales y quien, además pintó el mural de Ntra. Sra. de Fátima como protectora de Apatzingán. Posteriormente comenzó la construcción de la torre del campanario como coronación de la obra. También fue el Pbro. A. Coria quien se encargó de amueblar la “Nueva Construcción” con bancas de parota, puesto que debían ser material duradero, puso el aire acondicionado, como algo indispensable para esta región.


Dios además un gran impulso a la construcción de la casa parroquial, (casi es obra de él), amuebló la sacristía construida por el Pbro. Ismael y adquirió el patio y la cochera.
Una vez terminada su gestión fue nombrado párroco el Pbro Uriel Ochoa Pimentel, quien dio continuidad al proyecto parroquial. Observando la magnitud de la parroquia, y dado que el Pbro. Vicente Soto, atendía la capilla de Ntra. Sra. del Carmen, con cierta autonomía, el P. Uriel propuso al Sr. Obispo la erección de una nueva parroquia con sede en la capilla del Carmen, para poder prestar un mejor servicio a los fieles católicos.
En el año de 1994 invitó a las religiosas del Niño de la Salud, para participar en la pastoral parroquial; para ello adoptó la casa que anteriormente habían ocupado los sacerdotes y con ello contribuyó a darle una nueva fisonomía a la pastoral. Ese año el movimiento de la Renovación Carismática ingresó a la parroquia.
Restauró el bautisterio, dándole al mismo tiempo, un lugar digno a los Santos Óleos y pintó el paso del Mar Rojo, y la silueta de Jerusalén que todavía podemos apreciar el día de hoy.



Quien con un renovado impulso continuó la pastoral parroquial, fue el Pbro. Jesús Álvarez Chávez, quien se esmeró en crear un proyecto orgánico que diera, no sólo continuidad al ya iniciado por los anteriores párrocos, sino trato de actualizar el ya existente con los conocimientos adquiridos con sus estudios en Teología Pastoral.
Actualmente el párroco Martín Vargas, impulsa fuertemente la pastoral parroquial al mismo tiempo que restaura el templo que resultó fuertemente dañado después de una explosión de juegos pirotécnicos en mayo pasado y que dañó la sacristía, una pared del templo y algunos cristales.


CATEDRAL NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN (APATZINGÁN)

“NUESTRA HISTORIA, QUINTA PARTE”



El Pbro. Mandujano, para la construcción del nuevo edificio, se basó en dos modelos, el primero fue la catedral metropolitana, de la que se sacaron las medidas, (recordemos que tenía en mente que el nuevo edificio albergaría a una catedral), y el antiguo templo franciscano, que era dominado por una torre, (para ello se ayudó de los hermanos Lemus de Morelia, uno era el arquitecto y el otro maquetista), sólo que se encontró con una gran dificultad, el terreno de la escuela no alcanzaba para el proyecto que deseaba realizar, (templo y oficinas), por ello recurre a sus vecinos que hacen una generosa donación, don Vidal Mendoza le regaló el terreno donde hoy se alberga el edificio del salón anexo y la Srita. Trina Sánchez, le regaló lo que hoy es la entrada a la cochera, hasta el fondo.


Así comenzó la construcción en la esquina del templo que está entre la calle Esteban Vaca Calderón, y la cochera de acceso. Para ello invitó Mandujano a todos los feligreses a que con él pusieran la “piedra angular”, al acto asistió mucha gente, e inmediatamente después de la bendición, pidió que se arrojaran objetos de valor para lo que se llamó el “tesoro del templo”, comenzando a arrojar monedas de plata y la gente con mucho fervor arrojó, anillos, aretes y otras alhajas que se revolvieron con el cemento, de este modo dio inicio la obra.



El Sr. Cura Eleuterio Mandujano, después de haber prestado sus servicios en esta parroquia, y después de haber dejado el templo bastante adelantado, fue nombrado párroco de Buenavista Tomatlán, el 30 de junio de 1964, por el Excmo. Sr. Obispo Victorino Álvarez Tena, primer Obispo de la Diócesis de Apatzingán.
Con lágrimas en los ojos aceptó el cambio; es lógico porque estaba identificado por su obra, pero supo reconocer que la voluntad de Dios, se expresaba en las decisiones del Obispo, y así, nuestra construcción comenzará la segunda etapa.


El año de 1964, adquirió nuevos brios nuestra construcción, siempre con ideas nuevas, renovando los proyectos y con los mismos apoyos, la obra de la construcción, ahora contaba con toda la energía del Pbro. Luis Gamiño, quien fue nombrado, el 30 de junio de 1964 quien, además, era el Vicario General de la Diócesis; una ardua tarea para un hombre incansable.
En noviembre de 1968, (quién no recuerda este año de contrastes), fue nombrado párroco del Pbro. Abel García, quien ahora debía continuar con esta ingente obra. Entre los dos (Gamiño y García), terminaron la cúpula y alcanzaron el aplanado, lo mismo que el piso, una obra que ya veía un notable avance para estas fechas.
El 30 de abril de 1978, fue nombrado el Pbro. Emiliano Mendoza, párroco de la Asunción, quien dio continuidad a los trabajos de la construcción, él puso todo su empeño en culminar los trabajos de la esbelta torre que domina el cielo de Apatzingán.


El período más largo de esta época fue la del Pbro. Moisés Torreblanca, quien fue nombrado párroco por casi veintiséis años, su obra la encontramos en el retablo principal y los altares en las paredes laterales, él fue el constructor de las oficinas de la parroquia, fue el que inició la librería, (que en este tiempo era el encargado de la comisión de la evangelización y catequesis en la Diócesis), pero por lo que más se recuerda, es el buen gusto con el que construyó una enorme cantidad de capillas en las colonias y comunidades de la parroquia, y otras que comenzó y que aún quedan por terminar.
Actualmente el Pbro. Salvador M. González Magaña, párroco desde el 27 de agosto de 2007, se ha preocupado con su equipo de sacerdotes, de darle continuidad a los trabajos pastorales existentes y, además, como es lógico, con nuevas ideas y con un proyecto propio, trata de dar un nuevo impulso a la pastoral parroquial, que se había venido gestionando en los últimos años.
Se ha dado a la tarea de remodelar el interior de la Catedral forrando sus muros con cantera. Con motivo del 50 aniversario de la diócesis inauguró una hermosa cruz atrial.


CATEDRAL NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN (APATZINGÁN)

“NUESTRA HISTORIA, CUARTA PARTE”



Tiempos difíciles son los que se desenvuelven en el siguiente periodo que corresponde a uno de los episodios más sangrientos en toda la historia de la cristiandad en nuestro país, “la Guerra Cristera”, donde el heroísmo de los clérigos y de los fieles serán la nota característica de la etapa comenzando la persecución, el cierre de los templos, colegios y seminarios. Durante este periodo fue párroco el Sr. Cura Manuel Lucatero, quien enarbolando la enseña de la fe y fortalecido con la visita de su Pastor, el Sr. Obispo Lara, le hizo conciencia de la situación que se estaba viviendo su fe en Cristo ante los embates sufridos. Un Cura de carácter bondadoso y amable como lo señalaban sus contemporáneos dio testimonio de su amor a Cristo, al ser aprehendido y confinado a México, una vez absuelto, regresará a la ciudad, donde permanecerá hasta el año de 195 cuando el Sr. Obispo don Abraham Martínez Betancourt, obispo de Tacámbaro, nombra como párroco, el 27 de octubre de 1952 al Pbro. Eleuterio Mandujano quien se encargará de la renovación de la parroquia.

El P. Mandujano, quien había sido informado sobre los acontecimientos y en secreto se le había informado sobre la fuerte posibilidad de la creación de una nueva Diócesis, con sede en esta ciudad, y por tanto, ante la insistencia de la demolición del templo se debía pensar en hacer uno nuevo que en el futuro se convertiría en catedral.
Llegado el año 1953 fue inmediatamente notificado sobre la demolición del templo, por parte del ingeniero Elías Pérez Ávalos, (quien creyó que era el momento más oportuno), y no debía desaprovechar la coyuntura, pero Mandujano jamás aceptó, e inclusive Pérez Ávalos, le enviaba construir uno nuevo, “Pero fuera de la ciudad”. Mandó desalojar inmediatamente, porque las máquinas debían comenzar ya los trabajos de remodelación del Centro y el templo era lo único viejo que permanecía puesto que ya todo el centro había sido remodelado.


Al ser informados sobre los últimos acontecimientos, los católicos hicieron un acto de solidaridad y decidieron cuidar su templo día y noche para evitar su destrucción, además, fueron hasta las oficinas de la “Comisión de Tepalcatepec” para expresar el rechazo del proyecto presentado; Pérez Ávalos los remitió con Don Lázaro Cárdenas y ahí en tono de súplica Mandujano, le pide la escuela Morelos, (que antiguamente era la escuela parroquial y que había sido expropiada), para la construcción del nuevo edificio, pero con la única condición de que fuera catedral y utilizara el mismo material del que se habían construido los demás edificios del centro; con qué tacto Mandujano controlo, la situación; otro acuerdo fue que la escuela sería derribada al comienzo de las vacaciones, para evitar que los alumnos perdieran sus clases, y mientras tanto se comenzaría la construcción del edificio que hoy alberga la escuela Morelos.


Dado los arreglos se derribó el antiguo edificio de la escuela y del templo quedando exclusivamente la torre en medio de la calle, el lugar del templo es la calle Esteban Vaca Calderón.
La celebración eucarística, durante el tiempo inmediato que sucedió a la destrucción de los antiguos edificios, se tuvo en una finca de adobes que estaba al otro lado y el portal se utilizó de fondo para celebrar la Misa, ahí se puso un altar, un cuarto era la sacristía y el patio, que era dominado por una frondosa higuera, se convirtió en el templo donde se colocaron las bancas a su sombra.


CATEDRAL NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN (APATZINGÁN)

“NUESTRA HISTORIA, TERCERA PARTE”

Casa en donde se reunió el Primer Congreso Mexicano en Apatzingán

 Durante la Independencia muchos pobladores tuvieron que huir ante tanta inseguridad en la región, otros se unieron al movimiento, y ante la falta de obispos durante este periodo de crisis en los años posteriores, agravados todavía más en la época de La Reforma, todavía, para finalizar cuando el General Reza, de filiación lerdista, incendió la población en 1870 y con ella el templo en donde seguramente se quemó el archivo como lo afirma el P. Antonio Barragán Orozco.
Durante el porfirizo viene un nuevo auge para Apatzingán en todos los sentidos, cambió el título de Villa de la Constitución adquirido en 1859 pro el de Ciudad de Apatzingán de la Constitución de 1814 el 21 de abril de 1883 y desde allí se asigna como fiesta cívica el 22 de octubre de cada año.

Nuevas construcciones surgían por todos lados así como mejoras a la ciudad, así el “templo dedicado a la Asunción de la Virgen María, de construcción alargada, estrecha, orientada de oriente a poniente, con techo de teja y cielo decorado. La torre que sostenía al campanario tenía unos doce metros de altura y había sido parcialmente derribada por un sismo a fines de siglo; con el nombramiento del nuevo Párroco José María Hernández en 1893, se comenzó la construcción misma que terminó el Sr. Cura don Espiridión Nárez en 1907 en la que fueron colocadas nuevas campanas de fino sonido y un reloj de pesas que anunciaba con agradable tintineo sus campanillas los cuartos, medias y horas enteras. El material empleado en la construcción fue la cantera, extraída de los terrenos llamados El Chorrito, situados sobre el camino viejo de herradura que conducía a Parácuaro.”
Durante este periodo había una escuela pública atendida por cuatro maestros, dada la población de Apatzingán de 2, 875 habitantes, eran pocos, ello nos habla de bajo nivel de escolaridad en la ciudad. Durante este periodo había sólo cuatro protestantes y dos ateos.


Esta prosperidad se vio truncada en 1911 por “el vaivén de los grupos revolucionarios que alteraría las formas de vida, ataques amados, saqueos al comercio, préstamos forzosos e incendios” fueron notas características del nuevo periodo, “Miguel Villaseñor y Cenobio Moreno que se había levantado en armas en Parácuaro, en los últimos días de abril, tras de expedicionar por algunos puntos de la región, se presentaron en la Ciudad, la cual ocupan sin resistencia alguna, el 11 de mayo de 1913. Después de obtener algunos recursos para continuar la lucha, abandonaron la población dirigiéndose hacia Buenavista Tomatlán.”
Durante este periodo fue párroco el Pbro. José Loza, hermano del General huertísta Ángel Loza, quien tuvo como vicario al Pbro. Jesús Barragán. Sacerdotes que, fieles a su ministerio pastoral, asistieron sin temor alguno a los moribundos en las calles cuando aún no terminaba el combate y la amenaza de incendiar el templo, esto traerá  como consecuencia el traslado del Sr. Cura Loza, en primer lugar para cuidad de sus salud y posteriormente para cuidad de su vida.


En su relevo vendrá, en 1914, el Sr. Cura Gumersindo González, varón santo y sencillo que hizo mucho bien a sus fieles; era tan compasivo, que hasta las mismas prendas de vestir, las daba a los pobres que encontraba en la calle. Sufrió mucho por los desmanes de los revolucionarios, y murió en Parácuaro, Mich. En 1917. A instancias del Teniente Coronel José María Tafolla, que se encontraba de comandante en esta Plaza, fue traído su cuerpo, y se le dio sepultura en el atrio parroquial.

En 1915 llegó el Pbro. J. Jesús Barragán Orozco, sacerdote abnegado, con un gran celo pastoral y entrega completa a la salvación de sus fieles; tenía 25 años cuando llegó a esta Parroquia. Aquí gastó su juventud y fue muy querido por sus fieles a quienes trataba con mucha caridad y quien fue sucedido en 1922 por el Pbro. Jesús Pimentel.


CATEDRAL NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN (APATZINGÁN)

“NUESTRA HISTORIA, SEGUNDA PARTE”



Con el ascenso al trono de Carlos III (1759-1788), se iniciaron una serie de reformas en lo económico, político y religioso, para lo cual se sometió a todas las instituciones eclesiásticas, destruyendo a otras como los jesuitas y reduciendo la actividad de los religiosos y su influencia tratando de someter a la Iglesia a su capricho, para ello, expresó su deseo de que los religiosos sólo atendieran a dos parroquias, en la Intendencia y, por lo mismo, tuvieron que salir de toda la región y por ello la secularización.
Ante estas circunstancias viene una modificación del mapa eclesiástico y en la región se crean para el año de 1775 las parroquias de Tancítaro, Apatzingán y Santa Ana Amatlán.
Una vez salidos los franciscanos de Apatzingán los sacerdotes del clero secular comenzaron por hacer un nuevo templo que estuviera acorde con el crecimiento de la población, puesto que Apatzingán en los últimos 90 años había crecido casi tres veces más, es decir, de “130 habitantes que tenía en 1700 había llegado a 301 en 1792 (las vicarías durante los mismos años fueron: San Juan de los plátanos de 66 a 79, Acahuato de 66 a 89 en Parácuaro de 9 a ... San Juan Gregorio Tacirán de 27 a 22, que desaparecerá en el periodo posterior a la independencia),” así a un lado del antiguo templo se comenzó un nuevo templo de piedra y lodo de una nave de mayor capacidad, con una torre para campanario. San Juan de los Plátanos tenía una Iglesia de nave reducida, sin torre, con techo de tejamanil sin sacristía ni bautisterio, de tierra el pavimento con cinco altares, las paredes son de piedra y mezcla.”

Carlos III, de la familia de los Borbón

Esta región, con el arribo de las “Nuevas Ideas” (de la Ilustración), conoció un nuevo auge económico ya que el párroco impulsó la agricultura a través de la construcción de nuevos canales para el riego tomando todos los avances tecnológicos provenientes de Europa fomentando el comercio así, cuando el movimiento de independencia comenzó en esta ciudad el párroco motivó a los feligreses a unirse al movimiento emancipador, y conociendo el trabajo y la concordancia en ideas, el mismísimo Morelos elige a esta Villa para llevar al Congreso (ello implicaba la presencia de unos 500 hombres). “Una vez conforme a lo prevenido en la misma Constitución (Art. 240) acabada la misa de Acción de Gracias, que se cantó con la posible solemnidad, el Presidente del Congreso prestó juramento de manos del decano y lo recibió en seguida de todos los diputados, procediendo luego a la elección del Supremo Gobierno, que recayó en los individuos nombrados para el cargo: José Ma. Liceaga, José Ma. Morelos y Coz. Después de hacerse bailes y festines, en que se sirvieron dulces y pastas llevadas de Querétaro y Guanajuato se sentaron a la mesa, después de los generales y oficiales los sargentos y soldados. Morelos, vestido con gran uniforme, danzó en el convite, y, abrazando a todos los concurrentes les dijo que aquel día era el más fausto de su vida. Algunos días después salieron para Ario”.

Expulsión de los jesuitas

Con el destierro que sufrieron los obispos, reunidos en Roma, varios obispos mexicanos, entre ellos el de Michoacán Munguía y el de Guadalajara Espinosa, propusieron éstos al papa las necesidades de sus vastísimas diócesis, especialmente la de dividirla erigiendo nuevos obispados. Así en el obispado de Michoacán se erigen otros dos el de León y Zamora” del que pasa a formar parte la parroquia de Apatzingán.



jueves, 6 de marzo de 2014

CATEDRAL NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN (APATZINGÁN)

“NUESTRA HISTORIA, PRIMERA PARTE”



Los conquistadores y los hijos de los conquistadores recibieron en gratificación por sus beneficios prestados a la Corona Española la “Encomienda”, esto es una porción de tierras comprendidos algunos poblados en los que los encomenderos se comprometían a evangelizar a los indígenas o a traer un doctrinero para eu les enseñara la fe católica y les enseñasen la cultura occidental; así, los encomenderos de la región de Tierra Caliente buscaron la ayuda de los franciscanos para que éstos les prestasen este servicio. En nuestra región llegaron a partir del convento fundado en Torcuato del que dependía Tancítaro y a su vez, desde allí la evangelización de la Tierra Caliente, pero una vez establecido el virreinato como forma de gobierno en 1535 las encomiendas fueron desapareciendo poco a poco a partir de 1542 y el repartimiento de tierras fue llamado mercedes reales para evitar abusos, peor los religiosos ya no serían contratados por nadie, ellos cumplirían la misión que es propia de la Iglesia: la de evangelizar.



Esta región fue encargada a los franciscanos, pero una vez llegados los agustinos a Nueva España en 1533, Cristóbal de Oñate, encomendero de Tierra Caliente, solicitó su ayuda y penetraron a través de Tacámbaro, aunque a nuestra región llegaron hasta 1552. Los franciscanos se quedaron, pues, con las doctrinas de Apatzingán y Amatlán que, insisto, dependían de Tancítaro.
Apatzingán fue cabecera de toda la Tierra Caliente, pues de aquí dependían todos los pueblos y rancherías en la cuestión administrativa. Su nombre completo era Nuestra Señora de la Asunción Apatzingán (“la palabra Apatzingán proviene del idioma azteca y los etimologistas le atribuyen diversos significados: unos dicen que se forma de las palabras apaztli, que significa lebrillo y tinzco detrás o a la espalda y de terminación gan por can que quiere decir, lugar de.





Según otras personas Apatzingán quiere decir lugar pequeño en donde exprimen ropa, y se forma de apatzca, exprimir ropa mojada; tzinco, que en azteca significa disminución y can lugar de.
El licenciado Cecilio A. Robelo, gran autoridad en aztequismos, dice que significa lugar de cañitos  y se forma de la palabra apantzintl.  El Dr. Don Antonio Peñafiel escribe Apatzingán y lo traduce, lugar de comadrejas”) del que dependían: San Juan Andacutiro o de los Plátanos, Santa Ana Amatlán, San Francisco Xalpa, San Juan Pinzándaro, Santiago Tomatlán, San Francisco Tepalcatepec, Santa Ana Tetlama, Santiago Acahuato, Nuestra Señora de la Asunción Parácuaro, San Gregorio Tacirán.

Una vez fundada esta doctrina los franciscanos se preocuparon de establecer en la comunidad un hospital dedicado a la Inmaculada Concepción, para su mantenimiento, lo mismo que para todos los hospitales de la región, se preocuparon de adquirir tierras y ganado que estuvieran proporcionando lo indispensable par atender a los que lo necesitasen.


PARROQUIA DE SANTIAGO APÓSTOL (COALCOMÁN)
SEGUNDA PARTE



Debido a un huracán desatado en 1908 se perdió gran parte de la agricultura y por ello en marzo de 1909 ya se sufrían las consecuencias del hambre, esto unido a que en este distrito, en mayo de 1911, se levanta en armas para impulsar “La Revolución” liderada por “José Trujillo Gutiérrez, Antonio Valladares Trujillo Gutiérrez, Antonio Valladares  y ocuparon la plaza de Coalcomán que había sido abandonada por el prefecto y el destacamento militar.”
Con todo ello Coalcomán sentirá un profundo deterioro dadas las continuas irrupciones de tropas revolucionarias durante los próximos años.

Tecnológico Superior de Coalcomán

Con la creación de la nueva diócesis de Tacámbaro en 1920, esta parroquia junto con otras 7 de la actual diócesis de Apatzingán, comienzan una nueva etapa ya que el obispo D. Leopoldo Lara y Torres será uno de los impulsores de un movimiento social que a nivel nacional había sido impulsado por el episcopado y que tenía por meta la sindicalización técnica de los trabajadores católicos, así como de los propietarios grandes y pequeños y asi se crearon las varias organizaciónes en las que participaron activamente algunos parroquianos.
Durante este periodo se empiezan a incrementar las hostilidades por parte de los gobiernos de Obregón y Calles en contra de la iglesia que culmina con la “Ley Calles” que entró en vigor el 21 de julio de 1926 en la que se ordenaba cerrar templos, conventos, escuelas y asilos católicos y se impidió cualquier tipo de culto.
En octubre de 1926 el obispo de Tacámbaro monseñor Leopoldo Lara Torres, impartió en Coalcomán unos ejercicios espirituales de encierro durante los cuales, con la ayuda del padre Francisco Villanueva, vicerrector del Seminario, persuadió a los rancheros de la sierra de la necesidad de defender los derechos de la Iglesia. Esto fue el preámbulo del movimiento cristero.

Representación del Viacrucis

Posteriormente el cura José María Martínez promovió una asamblea para explicarles la situación: los sacerdotes impedidos para ejercer su ministerio, los fieles privados de los sacramentos y la educación infundida con ideas revolucionarias. Les indicó que “la lucha era permitida y justa por que pretendía restablecer el orden, la justicia, la religión y libertad de los ciudadanos, a quienes tenían por parias los representantes del poder público; y les dio a conocer las directrices del movimiento cristero que pugnaba por la libertad religiosa.
La gente se armó con carabinas de taco y machetes, y más tarde con fusiles que les quitaron a los gobiernistas. La campaña duró tres años. Los cristeros se lanzaron a la lucha bajo la protección de la Virgen de Guadalupe, cuya imagen bordada pusieron al centro de una bandera tricolor. Sus refugios eran los cerros y rancherías de Palanda, El Guayabal, Los Tepehuajes y La Gachupina, y aun La Higuera Mocha, hasta donde llegó el padre Martínez.

Plaza principal de Coalcomán

El 12 de enero de 1928 llegaron a Coalcomán cinco mil soldados de las tres armas, al mando del general Juan Domínguez.  La lucha cristera la sostenían los jefes Gutiérrez y José Contreras y los hermanos Librado, Pablo y Fermín Guillén. Éstos últimos habían reunido 800 hombres en el frentón de la montaña de Los Telares. Después de cuatro cías de cerco, se retiraron 600 cristeros y a fines del mes los federales avanzaron a bayonera calada rumbo a los desfiladeros. Los 200 rancheros que habían quedado enfrentaron el asalto de aquella columna y lograron rechazar el primer ataque. Sin embargo, un grupo de indígenas de Estopila abandonó sus posiciones y los federales pudieron escalar el cerro por esa parte. Fermín Guillén ordenó entonces la retirada. En el resto del año ocurrieron frecuentes choques, aunque de menor magnitud. En junio de 1929 terminó el movimiento cristero con los “arreglos” a los que llegaron el entonces presidente de la República Emilio Portes Gil y el Delegado Apostólico, entonces arzobispo de Morelia, don Leopoldo Ruiz y Flores quien tuvo que acatar órdenes de Roma a la que le habían engañado y le habían hecho falsas promesas que nunca cumplirían y en algunos casos acabaron en verdaderas masacres de antiguos cristeros.
Este movimiento no va a terminar del todo, los antiguos cristeros no confiando en los famosos “arreglos” buscaron comprensión de la situación vivida manteniéndose en pie de lucha, y en espera de una respuesta a sus demandas, y por lo mismo desconocen las autoridades tanto civiles como religiosas y actualemente se autodenominan “La Cruz de Palo”.

Los portales

Esta región ha sido azotada por múltiples terremotos a lo largo de su historia ocasionando muerte y destrucción. Con el cismo de 1941 efecruado a partir de la erupción del Volcán de Colima, una nueva catástrofe atemoriza a la población ya que causa enormes estragos en el templo parroquial que sufre en algunas partes destrucción y en otras graves cuarteaduras.
La remodelación del templo la llevó a cabo el párroco quien se encargó de darle una neuva cara a la construcción.
El Pbro. Humberto Torres Valdovinos se preocupó, en su tiempo, de remodelar el cuarto y de ponerle el plafón; y el Pbro. Juvenal Estrada de la remodelación interior creando el retablo principal y los dos laterales. Actualmente, el Pbro. Emiliano Mendoza se preocupa por impulsar la evangelización al lado de sus dos vicarios.



 
Casa de la Cultura


lunes, 3 de marzo de 2014

PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE (EL AGUAJE)


Esta comunidad tuvo sus inicios en una hacienda desde tiempos del Virreinato, en 1890 llegó una familia procedente de Jalisco, conformada por Luis Valencia y sus seis hermanos quienes se apoderaron de estas tierras, posteriormente la adquiere el general Bonifacio Moreno (nombre del ejido). Posteriormente, ante los continuos problemas, tuvieron que irse para San José de Chila, mientras que el General se fue a Parácuaro donde murió. Inmediatamente Luis reparte las tierras con sus hermanos pero ante los continuos enfrentamientos, vino el ejército, repartió las tierras y el 5 de noviembre de 1936 entre noventa y seis ejidatarios quedando constituido el ejido con el nombre de Bonifacio Moreno.
En 1928 comenzaron las celebraciones constantes en la comunidad; estas se hacías en la hacienda o en la casa de Manuel Cázares por el Pbro. Secundino Betancourt Ruiz de Aguililla.
Entre Gustavo Sánchez y Luis Valencia pidieron al Sr. Obispo Abraham Martínez una capilla, y una vez concedido Everardo Valencia, Jesús Amezola y Benito Torres donaron el terreno “del Diezmo” que es donde se encuentra hasta la fecha.
Esta comunidad había sido visitada por los sacerdotes de Tepalcatepec y de Aguililla. Así llegado el tiempo en 1939 se colocó la primera piedra por el Sr. Obispo Abraham Martínez quien se encontraba en una visita pastoral en Aguililla.
Un acontecimiento que todavía recuerda la comunidad es que el Pbro. Francisco Mora llegó en su carro de Tepalcatepec, celebró la misa y se fue a Aguilillla para ayudarle al P. Molina pero debido al caudal del río se ahogó en la barranca de Rancho Viejo, su cuerpo lo sacaron en el río en el Aguaje.

El Sr. Cura Miguel Molina estuvo al pendiente de la construcción durante los próximos catorce años, pero sólo avanzó en los cimientos y el adobe hasta el nivel de las puertas. Pero había que esperar al Pbro. J. Jesús Martínez Sánchez que fue el primer Vicario que construyó la totalidad, además hizo las bardas del atrio y las jardineras, terminando de construirlo en el año de 1953, y con este motivo la Sra. Damiana regaló la imagen de la Virgen de Guadalupe junto con su corona. Don Luis Manríquez dono el Crucifijo. En el año de 1958, después de un verdadero tornado que derribó el techo decidieron cambiar la teja por el asbesto y en el año de 1978 el Pbro. Lino Galindo lo cambió por lámina galvanizada.
El 12 de octubre de 1967, el Sr. Obispo Victorino Álvarez Tena erigió como Vicaría Fija, desmembrándola de las parroquias de Aguililla, Tepalcatepec y Buenavista (aunque el archivo comenzo en 1959).
El Pbro. Abelardo Espinoza (1985-1993), consciente de la susceptibilidad de la construcción y conociendo los avatares por los que había atravesado este templo, decide la cosntrucción de uno nuevo todo él de materioal, con el estilo y las tendencias de la época, para lo cual motivó a toda la población; los párrocos posteriores se han preocupado de hacer algunos retoques al mismo y concluir la obra.
El Pbro. Braulio Valencia (1993-1999) comenzó a tramitar el caso para convertirla en parroquia, y el 11 de diciembre de 1998 el Exmo. Sr. Obispo Miguel Patiño Velázquez la erige como parroquia, teniendo como centro a “El Aguaje” y a la Virgen de Guadalupe como patrona.
Actualmente el Sr. Cura Isaac Barajas (2005-  ) está trabajando en la reconstrucción del templo antiguo: construyendo una torre y remodelando el interior.


jueves, 24 de octubre de 2013

ERECCIÓN DE LA PARROQUIA SAN MIGUEL ARCÁNGEL, 
DE LOMA BLANCA, MICH.




Como muchas comunidades de nuestra diócesis de Apatzingán, ésta surgió a partir de la repartición de tierras, expropiadas a antiguos terratenientes durante los años 50´s y tendrá su configuración en la siguiente década gracias a la pastoral de los párrocos, en este caso los sacerdotes estuvieron muy atentos al desarrollo creando una pequeña capilla “desechable”, pero con el arribo del Pbro. Francisco Núñez que motivó a los fieles para la creación de una capilla de material lo que causó un acercamiento más fuerte, e inclusive ayudó a crear conciencia de comunidad en torno a un mismo objetivo y con la ayuda de los sacerdotes.




Con los años, y ante el crecimiento de la población, se fue haciendo cada vez más difícil la atención pastoral que se presentaba cada vez más fuerte. El Pbro. José Luis Espinoza, párroco de Tepalcatepec, promovió la creación de una nueva parroquia teniendo como centro a esta comunidad. Así en el año de 199 el Sr. Obispo Miguel Patiño Velázquez realiza la erección de esta parroquia la que recibirá como primer párroco al Pbro. José Morfín Ochoa. 

El Pbro. Aurelio Núñez inició el proyecto de la construcción de un campanario, mismo que los párrocos posteriores le dieron seguimiento hasta ser terminada recientemente por el párroco actual, el Pbro. Jesús Hernández quien continúa con los trabajos de remodelación y ampliación de la sede parroquial.



ERECCIÓN DE LA PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA,
EN NUEVA ITALIA



Al igual que Lombardía, Nueva Italia es una comunidad surgida a partir de la hacienda que, adquirida por los Cusi, comenzó a impulsar su desarrollo a partir de 1903. Esta familia emigrada de Italia impulsó la agricultura en la región, ello provocó la inmigración de gente proveniente de distintas latitudes al grado de convertirla en una verdadera población sobre todo en los años veinte.

Con la repartición de tierras a partir de 1938, se avecinó una grave crisis que con el tiempo fueron superando creando sustentabilidad económica y política. El antiguo templo parroquial había sido obra de los hacendados. El Excmo. Sr. Obispo don Abraham Martínez consciente de la necesidad creciente de la comunidad decide la erección de la parroquia para el día 30 de diciembre de 1951 nombrando como párroco al Pbro. Hermilo Montero quien se encargó de edificar la comunidad, además de remodelar el templo, el mismo que intentaron mantener y mejorar los siguientes párrocos, Venancio García y José Acevedo, este último, dio un gran impulso a la evangelización acorde con los mayores avances de la época, creando una verdadera escuela, la que continuó el Pbro. Primitivo González.



Una vez nombrado párroco el Pbro. José Luis Ortega, ante el crecimiento de la población parroquial y ante los problemas graves que estaba presentando el antiguo templo decide reemplazarlo por uno nuevo; así comienza por crear conciencia en la comunidad, derribando el antiguo hasta los cimientos  y comienza con la creación de uno nuevo acorde a las circunstancias presentes.

La comunidad entusiasta respaldó la obra, misma que continuaron los párrocos que le sucedieron: Humberto Torres y Samuel Reyes Sebastián.





ERECCIÓN DE LA PARROQUIA DE FELIPE CARRILLO PUERTO (LA RUANA)



La comunidad de F.C.P. (La Ruana), surgió a partir de la repartición de tierras efectuada por el general Cárdenas el 20 de diciembre de 1955, sin duda es el más claro ejemplo del proyecto del General, dado que el trazo respondía al ideal que proponía.

Una vez que se realizó la repartición obligó a los beneficiarios a edificar sobre lo dado para la construcción y producir en las tierras ya que de otra manera les sería quitado y les sería dado a otros, “así la Ruana se convirtió en la cuarta población más importante de Tierra Caliente, sólo superada por Apatzingán, Nuevo Italia y Tepalcatepec”.



Esta comunidad se convertirá en un nuevo reto para el párroco de Buenavista, pero ante el crecimiento constante de esta población, el Sr. Victorino Álvarez opta por la erección como Vicaría Fija en 1964, nombrando al Pbro. Ricardo Trujillo para desempeñar el cargo.

El P. Trujillo buscó crear conciencia de comunidad ante una población tan diversa (tradición, costumbres, origen) a partir de los valores cristianos ya que todos se manifestaban católicos. Aunado a ello se preocupó por edificar un templo que diera respuesta a las demandas de la población. Una vez edificada la Iglesia, promovió la erección de la Parroquia y así, un 23 de octubre de 1972, el Sr. Obispo Victorino Álvarez decreta la erección de la misma.


Los párrocos siguientes se han preocupado por la edificación de esta comunidad que presenta cada vez nuevos retos. Cabe señalar que el Pbro. Blas Ortiz construyó la torre y el Pbro. Javier Cortés, actual párroco se ha preocupado, además de la evangelización, de remodelar el retablo principal.


ERECCIÓN DE LA PÁRROQUIA DE TUMBISCATÍO


Esta comunidad surgió a partir del repartimiento de tierras en la Época Virreinal, y seguramente era atendida desde La Huacana, para el año de 1790 esta hacienda era atendida por el párroco de San Pedro Churumuco o su Vicario. Fue erigida por el Sr. Ob. de Zamora don José Antonio de la Peña y Navarro el 20 de abril de 1877 en un periodo en que la “paz porfiriana” había traído un periodo de crecimiento económico y religioso.

El Seminario de Zamora, al que había promovido fuertemente, contaba con cuatrocientos alumnos, y el  Sr. Obispo para atender mejor a algunas comunidades muy apartadas decidió proveerlas de párrocos, tal fue el caso de Tumbiscatío, al que después de una visita pastoral decide su erección parroquial nombrando como párroco al Pbro. Juan Antonio Ruelas quien va a impulsar la remodelación del templo parroquial.



Tumbiscatío por ser una comunidad muy apartada, poca injerencia tuvo en muchos sucesos nacionales; aunque en la “Cristera” tuvo alguna participación.

En los años posteriores una decadencia de valores de algunos pobladores afectó la buena relación con el párroco, al grado de que después de un incidente el Sr. Obispo don Abraham Martínez decidió llevarse al Párroco por diez años, mientras que era atendido desde Arteaga, para el 20 de octubre de 1957, es nombrado párroco el Pbro. Vicente Moreno, quien impulsó la remodelación del templo. 

Posteriormente el Pbro. Primitivo González tumbó algunos cuartos antiguos, emparejó el terreno y lo bardeó, pero sería el Pbro. Rubén García quien le hizo los cambios más significativos como la remodelación del curato, del presbiterio y la sacristía. Mandó hacer el crucifijo que preside el presbiterio a Zapotiltic inspirado en el “Cristo de Velázquez”, además de que colaboró en la ampliación del cementerio. Posteriormente el P. Samuel Reyes Sebastián, párroco de la comunidad, preocupado porque el lugar del culto fuera un lugar digno, decidió remodelar el interior del templo con un hermoso retablo, además de los lados laterales y del atrio como lo encontramos en la actualidad.








ERECCIÓN DE LA PARROQUIA LA LOMA, JAL.



Con la promoción para la erección de la nueva diócesis de Colima en 1878, se entró en conflicto por los límites ya que Zipoco, Petacala, el Carrizo y otras comunidades eran atendidas desde los principios de la evangelización por Peribán y ahora eran reclamados por Colima, la que en su erección decía a la letra, “Comprenderá éste Estado (Colima) y el sur de Jalisco; por lo que Peribán cederá estas comunidades ante la exigencia del Sr. Ob. Dn. Francisco Vargas y Gutiérrez (1883-1888).

Ante la visita pastoral que realizó el Sr. Ob. Atenógenes Silva y Álvarez (1892-1900) decidió la erección de la Vicaría Fija de La Loma, Jal. Y puso como patrono de la misma al Sagrado Corazón de Jesús (una devoción muy difundida durante esta época en todo el mundo católico). La sede parroquial la estuvo peleando Zipoco, que con tal de que la sede fuera en esta comunidad, ofrecieron diez años de sueldo para el sacerdote pagados por anticipado, sin embargo el Sr. Obispo optó por La Loma por ser un lugar más céntrico.

Para la atención de la comunidad (Vicaría Misión) nombra al Pbro. Dr. Dn. Jesús Gómez y al Pbro. Lic. Dn. Santiago Martínez, ambos desempeñaban su trabajo en la Mitra de Colima pero se turnaban cada seis meses. Estos sacerdotes hicieron el templo y su torre.



El Pbro. Silvestre Barajas atendió la comunidad de 1904 a 1931 a él le tocaron los dos grandes eventos revolucionarios. Durante la época de “La Revolución” hubo algunos maderistas y carrancistas en la región, al grado de que el Padre tuvo que cambiar la Sede a Petacala por cinco años. Durante la época de la “Revolución Cristera” él tuvo que refugiarse en las comunidades, sin embargo no dejó de atender a la comunidad.

El Pbro. Octaviano Marín le sucedió de 1931 a 1938, pero sería el Pbro. José María Esparza quien creo la “Acción Católica” en todas sus ramas, enfervorizando la fe del pueblo e impulsando la evangelización y la catequesis. El último sacerdote que atendió a esta comunidad desde Colima fue el Pbro. José Navarro.

Con la creación del obispado de Apatzingán, el primer sacerdote de nuestra diócesis que atendió a esta comunidad fue el Pbro. Juan Arredondo.



En 1967 el Gral. Lázaro Cárdenas que tenía como plan el reparto de tierras designó al padre Tene para que realizara la expropiación y repartición de tierras. Los hacendados para defenderse se remitieron al Sr. Obispo de Colima, para poner freno al padre Tene, pero no hizo caso y continuó la repartición de tierras a pesar de la amenaza de muerte, por lo que tuvo que salir de la comunidad, pero con la población hace una especie de “levantamiento frío” (paz tensa) para defender lo ya dado (1962-1963), pero el Sr. Obispo decide su traslado.

Y es enviado el Pbro. Rafael Galindo al que la comunidad le exige tome una posición frente a la repartición de tierras: “ a favor o en contra”, a lo que él afirma: “Soy de Cristo y vengo a propagar el Evangelio no a repartir tierras”, por lo que no es aceptado en la comunidad, así que lo envían a Los Tazumbos y dese ahí atiende la comunidad de “La Loma”.


En el año de 1986 el P. Rubén fue nombrado para esta comunidad y vuelve la sede nuevamente a La Loma, donde termina la construcción del templo, el curato y  ha puesto todo su empeño en embellecer su terruño, además de las capillas de los ranchos, así mismo de la evangelización, y la catequesis. Actualmente cuenta con la valiosísima colaboración del Pbro. Andrés Larios Chávez. 

miércoles, 23 de octubre de 2013

ERECCIÓN DE LA PARROQUIA DE LOMBARDÍA



Una comunidad surgida a partir de la hacienda que, adquirida por los Cusi, comenzó a impulsar su desarrollo a partir de 1903. Esta familia emigrada de Italia impulsó la agricultura en la región, ello provocó la inmigración de gente proveniente de distintas latitudes al grado de convertirla en una verdadera población, a la que la esposa de Dante, Teresa dotó de una capilla para la celebración de los sacramentos.



Con la repartición de tierras en el año de 1938, se avecinó una grave crisis que con el tiempo fueron superando creando sustentabilidad económica y política.

Para el 2 de abril de 1951 se crea como vicaría fija, donde el sacerdote Reinaldo Ávalos M. fungió como tal hasta el año de 1959; inmediatamente después llegó el Pbro. Miguel Hernández Reynoso quien ocupó el cargo el 8 de abril de 1961.

El Sr. Ob. De Tacámbaro, viendo la necesidad que presentaba la población decidió erigir la parroquia el 9 de abril de 1961 nombrando como primer párroco al Pbro. Vicente Moreno e inmediatamente después, se coloca la primera piedra para la construcción del nuevo templo, para lo cual se valieron de kermeses, colectas, voluntariados, además ayudados por antiguos materiales provenientes de la ex hacienda, tales como fierro, ladrillos, entre otros. El P. Vicente permaneció hasta el 26 de junio de 1963 quien dio un enorme impulso a la construcción.

Actualmente el Pbro. Víctor M. Guízar Salgado quien es párroco desde el 4 de enero de 2005 está trabajando en la restauración del antiguo templo.